Categoría: Opinion Publica Publicado el Martes, 14 Mayo 2013 00:39 Escrito por jesus Visto: 0

Lo que se obtiene con violencia, solamente se puede mantener con violencia.
Mahatma Gandhi
¿Qué hay detrás de un inusual ataque a los guardias de las entradas principales del Palacio de Gobierno en Saltillo, Coahuila?... La pregunta se la formulan muchos coahuilenses y la respuesta que más flota en el ambiente, como era de esperarse, tiene que ver con la presencia del crimen organizado, por más que el gobernador Rubén Moreira Valdez insista en deslindar a las corporaciones delictivas que operan en el estado que gobierna, de las responsabilidades de este hecho.
A los coahuilenses se les ha mentido tanto, y se les manipula informativamente tan a diario, que de verdad son muy pocos quienes no concluyen que, el ataque que presuntamente cometió un ex militar ya detenido por su responsabilidad en los hechos, podría estar vinculado a varios hechos recientes acontecidos no sólo en la capital de Coahuila de Zaragoza, sino en varias de las ciudades más importantes como son Monclova y Torreón, sin embargo, con la detención de José María Segura Gutiérrez, el ex militar que desarmó a cinco guardias del Palacio Rosa, se diluyó la versión de un ataque del crimen organizado, pero se reforzó la opinión en cuanto a la ya probada ineficiencia de los sistemas de seguridad en la entidad.
Segura Gutiérrez tuvo su día de furia, como el personaje representado por Michael Douglasen la película del mismo título, un hombre común frustrado por la impunidad y por la desvalorización de la sociedad norteamericana que arremete contra todo y contra todos. La película sin duda es fabulosa, pero no puede siquiera justificarse que la trama se traslade a la realidad de una entidad como Coahuila, que ha sido víctima del saqueo de sus recursos -36 mil millones de pesos como monto de la deuda heredada por Humberto Moreira no son poca cosa- y que encima está siendo cada vez más apagada por las consecuencias de la violencia que se vive a lo largo y ancho del territorio estatal, donde las ciudades van apagándose poco a poco ante la falta de inversión y por consiguiente, el lógico desempleo.
El agresor de los cinco guardias palaciegos, José María Segura Gutiérrez, solamente había pedido una audiencia con el mandatario estatal; y ante la negativa recurrente de ser recibido, reaccionó, simplemente su día de furia estalló. Obvio que nada lo justifica, pero sí es perfectamente entendible que, ante el incumplimiento de sus deberes de gobernante electo por el pueblo de parte de Rubén Moreira, un ciudadano monte en cólera y estalle de la manera que lo hizo Segura Gutiérrez.
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De tiempo atrás, incluso desde los tiempos en que gobernaba el estado el ahora “estudiante” Humberto Moreira Valdés, la impunidad se apoderó del norteño estado, a la par que la presencia documentada y comprobada de grupos criminales como Los Zetas; con su aparición en territorio coahuilense, no solamente la paz y la prosperidad se esfumaron, sino que con la desaparición de ambos factores de estabilidad, también se fueron las empresas que habían decidido invertir y crear empleos en Coahuila. Si bien, de acuerdo con datos de enero de 2013 difundidos por el INEGI, Coahuila como entidad registró una disminución en la tasa de desocupación, al ubicarse en 5.4% -cifra similar a la registrada antes de la crisis económica de 2008 y 2009- en agosto de 2010, cuando Humberto Moreira era aún gobernador en funciones, la entidad lideraba las cifras de desempleo en México:
“En el segundo trimestre del año Coahuila regresó al primer lugar de desempleo con 8.1 por ciento, cifra muy superior al promedio nacional que se ubicó en 5.27 ciento, de acuerdo a datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).” (http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/548656.html)
Y lo anterior, necesariamente trajo consigo un severo daño en el tejido social, sumado a la presencia de grupos armados, hechos de violencia cotidianos, inseguridad y nula llegada de inversiones. Y luego se preguntan ¿para qué sirven los sociólogos… justamente para diagnosticar la situación de un pueblo ante las acciones y reacciones del poder político y , prevenir que más personas como el agresor incurran en actos de desesperación e impotencia que afecten a terceros.
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Pocos días antes del ataque de José María Segura Gutiérrez a los guardias del Palacio Rosa, habían sido atacados dos bares en Saltillo; en Monclova había sido detenido un presunto operador de la organización criminal Los Zetas y, meses atrás, más acciones de violencia ocurridas desde las fronterizas ciudades de Acuña y Piedras Negras hasta San Pedro y Matamoros, así como en la región carbonífera, habían sido incluso noticia nacional, como lo fueron también los repetidos ataques a las instalaciones del Diario El Siglo de Torreón, sin contar las ejecuciones y ataques a bares en Torreón y, sin duda, uno de los hechos violentos más trascendentes del año 2012: el asesinato del hijo mayor de Humberto Moreira, José Eduardo, en las afueras de Ciudad Acuña.
Si bien son sólo las autoridades ministeriales quienes conocen los pormenores de los hechos, pues la información fluye de forma acotada “para no crear pánico” (como si esto pudiese evitarse), a ningún coahuilense medianamente informado de lo que sucede puede escapársele la suspicacia de suponer que todos los hechos puedan estar relacionados y, aunque de forma muy general, interpretan que el tejido social en Coahuila hace tiempo que quedó rasgado y empieza a deshilacharse.
Es viable concluir, ante este tristísimo y gris panorama de Coahuila, que el día de furia deJosé María Segura Gutiérrez, a reserva de que la Procuraduría de Justicia de Coahuilaventile públicamente la declaración del ahora ex-militar detenido por la agresión, tiene su origen en la impotencia, en el hartazgo de la sociedad ante la actitud cerrada de un gobernador que en los últimos meses se ha dejado ver muy poco públicamente, un gobierno más populista que popular y además, pese a sus constantes campañas de imagen que dicen lo contrario, que carece de la sensibilidad social necesaria para mantener en equilibrio a su sociedad; y lejos de lograrlo remata su estilo con la negativa a atender a sus gobernados, como aparentemente le ocurrió a Segura Gutiérrez.
Como es lógico, la PGJE emitió su propia versión de los primeros testimonios del inculpado:“Jesús Carranza Oyervidez, vocero en Temas de Seguridad de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), aseguró que el inculpado ya rindió su declaración ministerial en el cuarto grupo de homicidios.
Su testimonio fue estar resentido con las autoridades porque supuestamente pedía dialogar con algún funcionario, por la supuesta desaparición de dos de sus hermanos.
A raíz de esta versión se dio instrucciones a elementos de la Policía Investigadora para acudir al domicilio del probable responsable para dialogar con los familiares, quienes revelaron que ningún integrante de ellos se encuentra extraviado, ni han recibido amenaza alguna y se encuentran sanos y salvos. (…)”
El hecho en sí mismo es grave. Dejó sin duda en evidencia el descuido de los guardias que, se supone, por ser integrantes del cuerpo de la Policía Estatal, deben estar preparados para eventualidades de este tipo; mostró además la ineficiencia en el resguardo de las instalaciones de la sede del poder Ejecutivo estatal, lo que conlleva a suponer que, si así cuidan el Palacio de Gobierno ¿cómo preservarían la seguridad en las áreas habitacionales de toda la entidad; pero también deja al descubierto la vulnerabilidad en todos los sentidos que rodea al actual gobernador de Coahuila, Rubén Moreira Valdez, cuyo mandato hasta ahora ha sido no solamente opaco, sino marcado por la huella de su antecesor, es decir, su propio hermano, Humberto Moreira.
Rubén Moreira fue denunciado penalmente por el Movimiento Ciudadano el pasado 9 de mayo por delitos electorales, peculado y otros tantos; lo interesante será seguir de cerca el curso de la investigación y el proceso judicial que, lógicamente podría terminar con laexoneración del gobernador de Coahuila porque, como es de esperarse, quedará en evidencia que la independencia de poderes en tiempos de impunidad, es un verdadero mito…